Conductores de Conecta Mobility se ponen en los zapatos del riesgo: realismo vial que transforma

Con las manos firmes en el volante y la mirada fija en el camino, nada parece fuera de lo común. Pero al colocarse las gafas de simulación de alcohol y drogas, el mundo se distorsiona: las distancias se confunden, los reflejos se retardan y lo que antes era una maniobra simple se vuelve un desafío imposible. Así vivieron conductores y conductoras de la empresa Conecta Mobility una experiencia que, en Educleta, consideramos fundamental para quien tiene la responsabilidad de movilizar vidas.

La jornada, realizada en el marco de nuestro compromiso con la seguridad vial, reunió a profesionales del volante que a diario recorren las calles de nuestra ciudad. Con las gafas de simulación, cada participante pudo experimentar de manera controlada y segura los efectos que el alcohol y otras sustancias producen en la percepción visual, el equilibrio y el tiempo de reacción. No fue un ejercicio teórico: fue una vivencia que removió conciencias y dejó preguntas flotando en el aire.

“Jamás imaginé que se sintiera así”, comentó uno de los conductores tras intentar -sin éxito- seguir una línea recta. El asombro y la incomodidad dieron paso a conversaciones honestas sobre la fragilidad humana y la enorme responsabilidad que implica estar al mando de un bus. Porque cuando se transportan decenas de pasajeros, un segundo de distracción o una decisión equivocada pueden tener consecuencias irreparables.

En Educleta agradecemos profundamente a Conecta Mobility por abrir sus puertas y por entender que la seguridad vial no es un requisito más, sino un valor que se cultiva con acciones concretas. Iniciativas como esta nos recuerdan que nadie está exento de cometer errores, pero que sí podemos elegir prevenir. Ponerse las gafas de simulación fue, para estos conductores, ponerse en los zapatos del riesgo. Y esa empatía, estamos seguros, se traducirá en viajes más seguros para todos.