En el corazón de Santiago, donde se levantan las futuras estaciones de la Línea 7 del Metro, hay un equipo de trabajadores y trabajadoras que están cambiando la cara de nuestra ciudad. Son ellos, los primeros en llegar y los últimos en irse, quienes se desplazan por una ciudad que aún duerme o que ya descansa. Pensando en su seguridad, Educleta implementó un programa especializado de seguridad vial dirigido específicamente a este gran equipo constructor.
Nuestro programa, diseñado con un enfoque práctico y humano, reconoce los desafíos únicos que enfrentan estos trabajadores: traslados en horarios nocturnos, desplazamientos por vías en construcción y la convivencia constante con maquinaria pesada y tráfico urbano. Más allá de las normas de tránsito, les entregamos herramientas concretas para transformarse en actores protectores de su propia seguridad y la de sus compañeros.
Un programa a la medida de quienes mueven Santiago
Entendiendo las particularidades de su labor, desarrollamos módulos específicos que abordan sus realidades. ¿Cómo compartir la vía de manera segura con ciclistas en avenidas congestionadas? ¿Qué hacer cuando la lluvia o la neblina reducen la visibilidad en esos trayectos previos a la jornada? ¿Cómo anticiparse a los comportamientos de otros conductores en calles alteradas por las obras? Estas preguntas encuentran respuestas en talleres donde la experiencia de los propios trabajadores se convierte en el mejor material de aprendizaje.
La perspectiva de género: un valor agregado en la construcción
Uno de los aspectos más innovadores de nuestro programa es la incorporación de la perspectiva de género, reconociendo que mujeres y hombres experimentan la movilidad de manera diferente. Capacitamos a los equipos en la identificación de situaciones de riesgo específicas que pueden afectar especialmente a las trabajadoras, como los desplazamientos en horarios de poca luz o la prevención de acoso en el transporte público.
Además, promovemos un ambiente laboral más inclusivo, donde los conocimientos en seguridad vial se comparten con lenguaje inclusivo y se valora por igual la experiencia de conductoras y conductores. Esto ha permitido no solo mejorar las prácticas de autocuidado, sino también fortalecer el trabajo en equipo y el respeto mutuo.
Resultados que construyen confianza
Los frutos de este trabajo conjunto ya comienzan a verse. Las empresas reportan una mayor conciencia vial entre sus equipos, mejores prácticas en el uso de vehículos institucionales y una comunicación más efectiva para reportar situaciones de riesgo. Pequeños grandes cambios, como verificar los puntos ciegos con mayor cuidado o reducir la velocidad en zonas de obras, se han convertido en hábitos que salvan vidas.
En Educleta estamos convencidos de que la seguridad vial es la base para construir no solo metros, sino también comunidades más fuertes. Agradecemos la confianza de las empresas constructoras y renovamos nuestro compromiso de seguir trabajando por quienes, con su esfuerzo diario, están tejiendo el transporte del futuro.

