Por séptimo año consecutivo, Educleta fue parte de la fiesta familiar de Kidzapalooza, y esta versión 2026 quedará grabada en nuestra memoria como una de las más concurridas y emotivas. Durante tres jornadas, más de 500 personas participaron activamente en nuestro stand, donde la seguridad vial se enseñó jugando y aprendiendo en familia.
El corazón de nuestra propuesta fueron las gafas de simulación de alcohol y drogas, una actividad que ya es un clásico en el festival. Jóvenes y adultos pudieron experimentar de forma segura cómo estas sustancias afectan la percepción y los reflejos al conducir o caminar. La experiencia generó conversaciones profundas entre padres e hijos, abordando un tema sensible desde la vivencia directa y no solo desde la teoría. Junto a ello, un cartel de mensajes se llenó de palabras poderosas como “respeta mi vida” o “quiero llegar seguro a casa”, demostrando que grandes y chicos se tomaron un momento genuino para reflexionar.
Para los más pequeños, preparamos un mundo de colores y aprendizaje. Una gigantografía de una niña ciclista se convirtió en la favorita: los niños le colocaban casco, rodilleras, codera y chaleco reflectante mientras conversábamos sobre por qué cada accesorio salva vidas. También instalamos un gran teléfono de seguridad, donde los pequeños podían marcar y memorizar los números de emergencia y, lo más importante, el teléfono de sus padres. El puzzle gigante de seguridad vial fue otro éxito rotundo: con cada respuesta correcta sobre cruces peatonales o señales de tránsito, los niños ganaban una pieza. Ver sus rostros de orgullo al completarlo fue sencillamente gratificante.
Como broche de oro, los minisemáforos de cartón reciclado que los niños colorearon y personalizaron se convirtieron en el recuerdo más preciado: un juguete que es, ante todo, un recordatorio constante de lo aprendido.
Agradecemos profundamente al equipo de producción de Kidzapalooza por su calidez, flexibilidad y excelente coordinación, que hicieron posible cada actividad. En Educleta estamos convencidos de que, entre risas, juegos y reflexiones compartidas, sembramos una pequeña gran semilla de conciencia vial en cientos de corazones. Hasta el próximo año.

