La participación ciudadana no es solo un trámite burocrático; es una herramienta poderosa para construir ciudades más seguras y humanas. Así lo demostró el Consejo de la Sociedad Civil de la Subsecretaría de Transportes (COSOC Subtrans), que tras alzar la voz ante la paralización del Tramo 3 de la Ciclovía Metropolitana del Eje Alameda, logró que el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones escuche sus argumentos y solicite al MINVU reevaluar la decisión【1†L2-L6】.
Detrás de este logro hay números que no pueden ignorarse. Una minuta técnica de CONASET, basada en datos oficiales, reveló que en los últimos cinco años el eje entre Vicuña Mackenna y la Ruta 68 ha concentrado 1.922 siniestros de tránsito, con 42 fallecidos y 777 lesionados【1†L35-L37】. Cifras que duelen, pero que también encienden una alerta: la infraestructura vial no es un lujo, es una necesidad urgente para proteger a quienes se movilizan en bicicleta, a pie o en vehículo.
El informe de CONASET es contundente: la ejecución completa del proyecto no solo fortalecerá la seguridad vial de todos los usuarios del espacio público, sino que mejorará la conectividad de la red ciclista metropolitana, favorecerá la inclusión de distintos modos de transporte y contribuirá a los objetivos de movilidad sostenible que Chile necesita. En otras palabras, una ciclovía no es solo una línea pintada en el pavimento; es una oportunidad para que madres, padres, hijos y trabajadores regresen sanos y salvos a sus hogares.
La presidenta del COSOC Subtrans, Claudia Rodríguez, valoró el gesto del Ministerio: “Este hecho demuestra que los mecanismos de participación ciudadana contemplados en la Ley N° 20.500 pueden contribuir efectivamente al fortalecimiento de las políticas públicas cuando existe disposición al diálogo y sustento técnico”. Y es que el COSOC, integrado por organizaciones como Educleta, No Chat, Martín por la vida y muchas otras, no solo levantó una queja; presentó antecedentes técnicos y propuestas concretas que hoy están siendo consideradas por las autoridades.
En Educleta creemos firmemente que la seguridad vial se construye con diálogo, evidencia y compromiso. La historia de esta ciclovía nos enseña que cuando la sociedad civil se organiza y alza la voz, las políticas públicas pueden cambiar de rumbo para privilegiar la vida. El Consejo continuará haciendo seguimiento a las gestiones comprometidas, y nosotros estaremos atentos, porque cada metro de ciclovía bien diseñado es un paso hacia un Chile donde moverse no sea sinónimo de riesgo.

