El presidente de Educleta, Andrés Santelices, fue entrevistado en CNN Chile para abordar la denominada Ley de Velocidad Temeraria (conocida también como Ley Toretto 2.0), proyecto que busca cerrar un vacío legal que permite a conductores formalizados por conducción temeraria conservar su licencia mientras dura la investigación.
Andrés Santelices fue enfático al calificar esta situación como “una burla a la seguridad vial”. Actualmente, el artículo 197 de la Ley de Tránsito solo permite retener la licencia como medida cautelar en casos de conducción en estado de ebriedad o bajo influencia de drogas. Esto significa que quienes son sorprendidos superando en más de 60 km/h el límite máximo -conducta tipificada como velocidad temeraria según la Ley 21.495- pueden abandonar el juzgado conduciendo su propio vehículo, tal como ocurrió con el caso del empresario que circuló a 264 km/h en la Costanera Norte.
El presidente de Educleta subrayó que el exceso de velocidad es la segunda causa de muerte en Chile y que las cifras son alarmantes: durante los primeros cinco meses de 2026, esta infracción cobró la vida de 103 personas. Frente a este escenario, calificó como “una necesidad urgente” la modificación del artículo 197 para que los jueces puedan retener preventivamente la licencia en todos los delitos viales, y no solo en aquellos vinculados al alcohol o drogas.
El especialista también abordó el valor probatorio de los registros en redes sociales y cámaras de autopistas, señalando que “quien se graba realizando esta conducta está cometiendo otra infracción gravísima, como es el uso del celular mientras se conduce”, y que estos elementos deben ser considerados como evidencia en las investigaciones.
“Ya se acabó el tiempo para la excusa”, sentenció Santelices. “La seguridad de las personas no depende del itinerario de alguien que no sabe respetar la vida de los demás”. El mensaje es claro: la conducción temeraria no puede seguir siendo tratada con benevolencia cuando pone en riesgo la vida de todos los actores viales.

